martes, 10 de julio de 2018

It's a match!



04:00 a.m.

La peque se ha despertado y no es capaz de quedarse dormida por sí misma, así que me tumbo al lado de ella y me subo la camiseta del pijama para darle el pecho. Tengo mucho sueño porque me acosté tarde abriéndome la cuenta de Tinder y deslizando opciones, más a la izquierda que a la derecha. Miro la hora en el móvil para saber cuánto queda para que suene el despertador y una notificación aparece en la pantalla. Es de Tinder y dice: "¡Tienes un match!" Vuelvo a bloquear el teléfono y cierro los ojos.

A la mañana siguiente estoy desayunando con el móvil al lado. La misma rutina de siempre. Miro Instagram, Facebook, leo alguna que otra noticia. Aún no he abierto Tinder. No me atrevo. No sé qué hacer ahora, ¿en qué momento me pareció buena idea meterme en este lío? Abro Whatsapp y le escribo a mi amiga M.

- SOCORROOOOO!!!


Le cuento que me he hecho un Tinder, que me sale no sé qué de match, que no sé que hacer. Que estoy atacada. M me cuenta que así es como Tinder te avisa de que una persona ha deslizado tu foto a la derecha cuando tú también has hecho lo mismo con esa persona. Automáticamente, en la sección de mensajes se abre un nuevo chat con esa persona y ahí tenéis la posibilidad de iniciar una conversación. Bueno, pues mi primer día en Tinder, a pesar de que estaba poco receptiva y no di muchos corazones, se saldó con algún que otro match. Pero no, no os creáis que hablé con todos, pues mi timidez y mis todavía prejuicios con esta aplicación han hecho un poco de las suyas.


El primer match fue un chico un año mayor que yo, de la especie de los Plurilingües (según emoticonos de banderitas tenía). Empezamos a hablar y todo muy educado. De repente, una pregunta que no me esperaba, o al menos no me la habían hecho nunca:

- ¿Cuánto mides?

Me resultó un tanto extraña. También es verdad que nunca había conocido a chicos a través de una pantalla, así que si esa pregunta fuese en persona, puede que hubiese resultado más extraña aún.
Le contesté con mi altura y me dice que él es bajito, ya me estaba oliendo yo que había tenido tan buen ojo que había deslizado a la derecha al Tyrion Lannister de Tinder. Acto seguido le devolví la misma pregunta que él me había formulado, y resulta que medía justo un centímetro más que yo. Si tengo que elegir un tipo de hombre según su altura, puede que a priori te diga que un poco más alto que yo, pero realmente nunca me ha importado si mi pareja es muy alta o baja siempre que no haya una diferencia notable entre nosotros. Conforme la conversación se iba tornando más personal, un pensamiento comenzó a invadirme ¿Debía contar que tenía una hija? No es que me avergüence de ella ni mucho menos, vamos, mi niña lo primero. Pero seamos sinceros, a más de uno ese hecho le puede "espantar" y yo, para algo que no va a ser ni serio ni formal, tampoco sé si es necesario. Le pido consejo a mi amiga M y su respuesta es clara como el agua "no lo digas, total, para un polvo". Ese es el problema, que tampoco sé si quiero un polvo. Ay qué lío. Pero por ahora decido hacerle caso y ahorrarme el "pequeño" detalle de que soy mamá. Con sentimiento de culpa de por medio por ocultar a la personita más importante de mi vida.

Continué hablando todo el día con este chico, R, y la verdad es que me estaba pareciendo muy simpático y por sus fotos me llamaba bastante la atención. A ratitos seguía mirando otras fotos de chicos y dándole a la "X". Tuve dos momentos de esos en los que te da un vuelco el corazón porque te encuentras a alguien conocido y piensas, madre mía, ¿le habré aparecido yo a ellos? ¡Qué vergüenza! 
Pero la cosa no quedó ahí. Tuve también un par de coincidencias más. El primer chico, uno muy guapo, con una foto de anuncio, pero sin parecer pretencioso, a parte de nada de selfies enseñando tableta o "morritos". Me recordaba al Capitán América. De hecho, me había gustado tanto por su foto principal que lo deslicé a la derecha sin ver la información pensando que un chico como él nunca deslizaría hacia la derecha a una chica como yo. Ojo, que no me considero una niña fea, pero tampoco soy una modelo de Victoria's Secret, y menos desde después de dar a luz. Total, que cuando vi que tenía un match con este chico experimenté un subidón de adrenalina de esos que te daban con catorce años cuando el chico que te gustaba te decía "hola". Ay los teen, qué tiempos aquellos. Hasta que mi subconsciente, que ya está un poco curado de espantos, decidió hablarme. 

- ¡Toc, toc! Soy tu subconsciente. 
- ¿Otra vez tú? Con lo contenta que estoy, ¡ya vienes a fastidiarme el momento! ¿Qué pasa?
- Querida, ¿por qué no le hechas un vistazo a su información?

Miro la información y no hay nada.

- Bueno. no tiene nada. Y qué. Yo tampoco puse nada. Además, más excusas para hablar y preguntar...
- ¿Y fotos? ¿Cuántas fotos tenía?

Solo tenía una foto, la principal. De repente se me vino un recuerdo a la mente, del día que estaban mis amigos hablando de Tinder, y de una amiga mía que decía: "No te puedes fiar. Muchos perfiles son falsos. Se nota nada más ver la foto". 

- Es verdad. Tienes razón. Bueno "tengo", porque mi subconsciente es yo. Ese perfil es más falso que un billete de tres euros. Mejor decepcionarme ahora que más adelante.

Mientras tenía todo este debate conmigo misma el Capitán América me habló. Lo típico, un "hola, qué tal"; a lo que yo contesté: "te he deslizado a la derecha sin querer, la verdad" ¿Podría haber sonado más estúpida? Su más que esperada respuesta ante mis formas fue: "bueno, pues nada, suerte. Chao". Nunca sabré si me equivoqué. 

Antes de que acabase el día, tuve otro match más. Todavía no me ha hablado, y dudo que lo haga. Pues hasta que he terminado de escribir esto ya han pasado unos cuantos días. También es verdad que podría haberle hablado yo, pero aún no florecen de mí esas ganas y esa ilusión. Aunque, volvamos a ese primer día en Tinder. Tras haber sido una borde de manual con el, ya pasado pisado, Capitán América, sigo hablando con R, mi primer contacto. Conociéndonos, hablando poco a poco, sobre gustos, aficiones y tal. A ratitos, pasito a pasito, como yo quiero. Además, en unos días se va al extranjero durante todo el verano, así que, para empezar, y con las inseguridades que aún tengo respecto a esta aplicación, me viene genial. Si puedo voy a evitar quedar con él. Por ahora solo quiero hablar. Saber cómo es conocer a alguien a través de una pantalla antes de dar el siguiente paso.

Bienvenidos al amor 3.0. Bienvenidos al amor en los tiempos del Tinder.

21: 30 p.m.

Acabo de cenar, mientras la peque se termina su fruta de postre salgo a fumarme un cigarrillo. Abro Tinder y pienso para mí misma: esta mierda engancha, ¿eh? Deslizo unos cuanto perfiles para la izquierda y, de repente, la nada:

"No hay nadie nuevo cerca de ti".




No hay comentarios:

Publicar un comentario

It's a match!

04:00 a.m. La peque se ha despertado y no es capaz de quedarse dormida por sí misma, así que me tumbo al lado de ella y me subo l...